Sobre Pau
Pau Garcia-Mila es un emprendedor en serie nacido en Barcelona en 1987. Fundó su primera empresa a los 17 años, que fue posteriormente adquirida por Telefónica. Ha sido nombrado Innovador del Año en 2011 por la publicación del MIT TR-35, y es ganador del premio FPdGI Princesa de Girona.

Hoy en día, Pau desarrolla su trabajo en su última empresa, Ideafoster, que en 2018 fue adquirida por Canvia, empresa del grupo Advent International.

En paralelo, coordina conferencias sobre Innovación, Éxito y Fracaso con la docencia en ESADE (donde es profesor del Master en Digital Business).

30 Sep 2013

100 dólares o un oficio

A veces lees historias de esas que te dejan días y días pensando, y hace dos días leí una de ellas que he querido compartir.

Patrick McConlogue es un programador de Nueva York que durante cuatro meses pasó cada día al lado de un señor que vivía pidiendo dinero en la calle. Y un día decidió hacer algo, por lo menos, fuera de lo habitual (pasar como si no existiera o dar limosna, entre lo que se dividen el 99,99% de la gente). Le ofreció escoger entre darle 100 dólares o enseñarle a programar aplicaciones para móviles con un portátil de segunda mano y un cargador solar (y tres libros de JavaScript). Y Leo (así se llama el señor que pedía en la calle)… eligió lo segundo.

Fue algo así, según cuenta en la página web donde explica los progresos:

«I see you every day on the way to work, and I know this is totally weird but you know how some days are very different from others? Today is not like yesterday. So I have a totally odd question for you…»

Leo chose to learn to code which meant he would study with Patrick for an hour each morning with a basic Chromebook and three JavaScript books. After the Internet erupted again with many assuming he would just take the money, major news outlets picked up the story ultimately landing it on the homepage of Yahoo.

Hoy, tres semanas después, ya hay más de 25.000 personas que siguen esta historia en Facebook y están a punto de sacar la primera aplicación. Evidentemente habrá quien diga que Patrick hizo esto para ganarse algo de publicidad, pero sinceramente, si pensamos así simplemente llegará el momento donde no pasarán este tipo de actos puntuales que favorecen (aunque sea a una escala diminuta) a alguien en una situación de total exclusión.

Y yo me pregunto: ¿No sería bueno, buenísimo, hacer esto a escala global? Está demostrado que aprender a programar es una de las mejores cosas que se nos puede enseñar de niños, porque permite crear casi-todo sin necesidad de tener un gran equipo técnico. Ojalá alguien algún día, viendo esta iniciativa, prepare un proyecto que permita que cientos de personas sigan esta idea. «Small acts that multipied by millions would create a better world», cierra el artículo en Business Insider.

Leo y Patrick
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