Sobre Pau
Pau Garcia-Mila es un empresario y comunicador nacido en Barcelona en 1987. Fundó su primera empresa a los 17 años, que fue posteriormente adquirida por Telefónica. Ha sido nombrado Innovador del Año en 2011 por la publicación del MIT TR-35, y es ganador del premio FPdGI Príncipe de Girona Empresa 2010.

Hoy en día, Pau coordina su trabajo en su última empresa, IdeaFoster, con la docencia en ESADE (donde es profesor del Master en Digital Business), y en IMD, donde es miembro externo del equipo investigador del centro de investigación VC2020.

16 Oct 2013

Cómo registrar una marca en España

Hay varias razones por las que en un momento dado nos puede interesar registrar nosotros mismos una marca comercial. Por ejemplo, por el hecho de hacerlo realmente rápido, dado que el trámite de petición puede estar completo en unos 20 minutos, pero también para ahorrarnos un dinero: registrar una marca comercial en España en dos clases distintas por 10 años nos costará 194€.

Las Marcas en España las gestiona la OEPM (Oficina Española de Patentes y Marcas), y es allí donde podremos hacer todos los trámites.

¿Apetecible? Veamos cómo se hace.

Requisitos previos

Antes de empezar debemos hacer dos cosas: Conseguir una manera de firmar electrónicamente y comprobar que no haya nada muy parecido a lo que intentemos registrar, para evitar perder el dinero y quedarnos sin marca.

Para lo primero, hay dos maneras: En caso de tener un DNI-electrónico (la gran mayoría de nosotros lo tiene), la manera más rápida será simplemente comprar un lector de DNI-e (en cualquier tienda de informática), configurarlo tal como cuentan en la página web oficial y comprobar que sabemos el PIN (nos lo dieron cuando nos hicieron el DNI). Si hemos olvidado el PIN y no encontramos dicho papel, podemos ir a cualquier comisaría donde suelen haber unas máquinas en las que sin hacer cola podemos cambiar el PIN del DNI-E.

Si nos parece demasiado complejo todo lo dicho anteriormente, podemos optar por la forma “tradicional”: Pedir un certificado a nuestro nombre. Estos certificados los emite (yo tampoco lo entiendo) la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, y básicamente el proceso es tan simple como pedirlo (1 minuto), identificarnos con el DNI en alguno de los organismos que aceptan y con el código que nos darán cuando nos identifiquemos podremos descargarlo desde la misma web donde lo hemos pedido. Todo el proceso está muy bien explicado aquí.

El segundo requisito es tan sencillo como entrar el super-renovado y usable Servicio de Consultas de la OEPM y buscar la marca que queremos registrar. Si nos aparece algo exactamente igual, que no cunda el pánico: Miremos en qué clases está registrado, y si queremos ejercer la marca en otras clases, probablemente podamos acabar consiguiéndola (puede haber un restaurante llamado Juanito Macarrones y la marca estar solo registrada para la clase referente a restauración, así que yo podría registrar Juanito Macarrones para hacer una tienda de ropa y normalmente no habría problema). Sin embargo, lo más recomendable es meternos en todo el proceso si no hay nada igual o muy muy parecido, dado que nos ahorraremos seguro más de un quebradero de cabeza.

Una vez completado los dos requisitos, podemos pasar a… ¡registrar la marca! Empecemos:

Cómo registrar la marca

El primer paso es dirigirnos a la sede electrónica de la OEPM. Podemos hacerlo a través del enlace de su web o accediendo directamente a la citada página a través de este enlace. Veremos algo así (haz clic en las imágenes para verlas más grandes):

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En esta misma página, si hacemos un poco de scroll hacia abajo veremos que nos da todas las opciones para registrar diferentes tipos de marcas, nombres comerciales y patentes. En concreto veremos algo parecido a esto:

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Aquí viene el primer detalle de usabilidad que nos puede robar tiempo, paciencia y salud mental: Para empezar el proceso debemos hacer clic en el texto, no en el icono “i” (que nos llevará a una página con info pero sin manera de ir a la página para descargar o enviar el formulario), y este detalle no está explicado en ningún lugar visible. Aquí yo me pasé un buen rato dando vueltas. Si lo que queremos es registrar una marca normal, haremos clic en “Individual“. Esto nos llevará a una página que luce más o menos así:

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Es posible que al abrir esta página, si no lo ha hecho antes, ya nos esté pidiendo que nos identifiquemos con un certificado o DNI-E. Si no pide nada y simplemente no carga o da un error del navegador, lo que está pasando es que no hemos instalado correctamente el certificado o el lector de DNI-e y no puede seguir, así que simplemente muestra un error. En este caso deberemos pedir ayuda (o reiniciar, por mucha rabia que nos de, a veces funciona).

Aquí simplemente deberemos hacer clic en Descargar formulario para bajar el formulario inteligente de petición-registro de marca. Esto nos descargará un archivo PDF que (importante) deberemos abrir con la última versión oficial de Adobe PDF reader. Por ejemplo, si usamos Mac y lo abrimos con el programa que lee PDF’s por defecto nos dará un error. Afortunadamente, en el mismo mensaje de error nos da la solución: Descargar la versión oficial, que es la que nos permite rellenar formularios inteligentes.

Una vez descargado formulario y aplicación, podemos abrir el PDF. Intentará cargar varias cosas de Internet, debemos darle permiso si lo pide, y al final veremos un formulario como este:

registrar-marca-comercial-paso-6

Este es un buen momento para tomarnos una tila y relajarnos: Debemos rellenar este formulario a conciencia, dado que en casi cada campo estaremos tomando decisiones. Deberemos rellenar, además de nuestros datos, muchos detalles relacionados con la marca que queremos registrar. Afortunadamente, el mismo formulario está lleno de botones “Ayuda” o “?” donde nos explica en qué consisten las diferentes opciones. Además, podemos hacer clic sin ningún miedo, dado que esos botones nos llevan al final del formulario donde hay todas las explicaciones y podemos volver cómodamente donde estábamos sin haber perdido nada.

Lo más importante será escribir bien el nombre de la marca, elegir las clases (están todas explicadas y detalladas en el formulario y en la página web que se enlaza desde el mismo), y decidir si queremos registrar sólo el nombre o el nombre y el logotipo.

Una vez rellenado y comprobado todo, simplemente deberemos guardarlo y volver a la página donde lo hemos descargado, pero esta vez, para hacer clic en Envío, y en la página que nos aparecerá, seleccionar el archivo. La página web misma comprobará todo el archivo y nos indicará si hay algún error, así que podemos estar tranquilos: una vez consigamos enviarlo, al menos no habrá errores de forma.

A continuación nos pedirá cómo queremos pagar, y nos dará dos opciones: Una genérica y otra con La Caixa. Cualquiera de las dos nos pedirá que rellenemos un formulario breve con nuestros datos para generar una hoja de pago y desde allí mismo podremos hacer el pago con tarjeta de crédito o desde el portal de La Caixa (si tenemos una cuenta con ellos).

Y una vez hecho el pago, solo nos quedará ir a nuestro e-mail, cruzar los dedos y recibir dos e-mails:

Uno, donde nos informan que el pago está recibido, que luce más o menos así:

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Y otro donde nos indican que la marca está correctamente solicitada y nos ofrecen descargar un documento PDF con toda la solicitud ya procesada que vendría a ser el documento legal para demostrar que estamos en trámite para conseguir esa marca. Luce así:

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Ahora simplemente nos quedará guardar ese PDF y esperar a que llegue la resolución y (en caso de ser concedida la marca), la marca en sí, que llegará tanto por correo electrónico como por carta.

La resaca de la fiesta

La resaca de esta fiesta la pasaremos cuando se publique en el Boletín Oficial la concesión de nuestra marca y se vea públicamente que la hemos pedido siendo un particular. Porque en menos de una semana recibiremos decenas de cartas (literalmente, pueden llegar a 30) de empresas que nos dicen que por unos pocos cientos de euros nos “vigilarán” la Marca durante 10 años, nos “protegerán” de todo lo malo… En fin, que podemos obviarlas sobretodo si no nos importa estar atentos a las vías de contacto que hemos introducido que es donde nos avisarán de potenciales conflictos futuros.

¿Lo más cómico de estas cartas? Que muchas lucen como documentos oficiales, aunque que si leemos la letra pequeña veremos que siempre dicen (o deberían decir) que no tienen nada que ver con los organismos públicos, y que son una empresa privada.

Miremos el lado bueno: podremos usar todas esas cartas como papel para apuntar cosas más importantes.

Espero que os haya servido. Y a pensar lo que hacemos con lo que nos hemos ahorrado con un buen “DIY” registrando una marca.

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