Sobre Pau
Pau Garcia-Mila es un emprendedor en serie nacido en Barcelona en 1987. Fundó su primera empresa a los 17 años, que fue posteriormente adquirida por Telefónica. Ha sido nombrado Innovador del Año en 2011 por la publicación del MIT TR-35, y es ganador del premio FPdGI Princesa de Girona.

Hoy en día, Pau desarrolla su trabajo en su última empresa, Ideafoster, que en 2018 fue adquirida por Canvia, empresa del grupo Advent International.

En paralelo, coordina conferencias sobre Innovación, Éxito y Fracaso con la docencia en ESADE (donde es profesor del Master en Digital Business).

21 Sep 2013

Las «cosas» del futuro

Hace 5 años, en 2008-2009, alguien que se levantaba con una idea en el mundo tecnológico tenía muchos puntos de poder desarrollarla… si era en formato web. Es decir, nacían miles de páginas web de la «Web 2.0» que hacían cosas sencillas que luego valían millones, y otras miles que hacían cosas complejas y que luego no valían nada.

Después, en algún momento aparecieron plataformas increíbles que permitieron levantar dinero a personas con ideas a partir de las aportaciones de miles de personas que creían en la idea. Lo llamaron Crowfunding y unos años después podemos afirmar que han conseguido algo que hace años parecía imposible: que personas con ideas puedan crear «cosas» en el mundo físico y no solamente en el mundo virtual.

Este artículo lo he escrito originalmente para Infocif: Ver artículo.

Imaginar un reloj con un ordenador dentro y conseguir más de 10 millones de dólares de personas que creían en el proyecto. Imaginar un aparatito para encontrar objetos que hemos perdido por casa y conseguir más de 10 veces lo que habían pedido… después de ver como varios fondos de inversión les decían que no conseguirían levantar ni un céntimo con esa idea. Y así podríamos seguir hasta mañana.

Si esta nueva tendencia la combinamos con las ganas de muchos fabricantes «de toda la vida» de ponerse a inventar aparatos con Internet, la lógica es que apareciera un término cool que englobara todo eso. Y apareció. El Internet de las cosas, Internet of things. Y parece que ha llegado para quedarse.

¿Como será el futuro? ¿Llevaremos un ordenador en el reloj? Y en el móvil, la cartera, los zapatos, la camisa, la nevera, el coche, la báscula, la mesa y la silla ¿no habrá ordenadores? La respuesta no siempre es lógica.

Imaginemos por ejemplo una situación normal y corriente en un gimnasio de ciudad a las 8 de la mañana: El vestuario abarrotado, personas desnudas que van y vuelven de las duchas. Estadísticamente, algunos (muchos) de ellos no ve demasiado bien, y necesita lentillas o gafas. Y estadísticamente, algunos de ellos se han olvidado las lentillas en casa. Así que se van a la ducha con gafas. Si esas gafas son unas Google Glass evolucionadas y graduadas… ¿Nos sentiremos cómodos volviendo de la ducha y viendo como alguien con una cámara se acerca?.

Podríamos encontrar muchas situaciones donde se darán este tipo de «nuevas situaciones» con las que tendremos que lidiar. Al menos podemos afirmar que ahora sí que todo está por inventar. ¿Y lo mejor de todo? Que por fin podemos tomar parte de todo ello y no esperar que lo presente Apple o Google. Si no, preguntemos al que tuvo la idea de Pebble.

Este artículo lo he escrito originalmente para Infocif: Ver artículo.
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