Sobre Pau
Pau Garcia-Mila es un empresario y comunicador nacido en Barcelona en 1987. Fundó su primera empresa a los 17 años, que fue posteriormente adquirida por Telefónica. Ha sido nombrado Innovador del Año en 2011 por la publicación del MIT TR-35, y es ganador del premio FPdGI Príncipe de Girona Empresa 2010.

Hoy en día, Pau coordina su trabajo en su última empresa, IdeaFoster, con la docencia en ESADE (donde es profesor del Master en Digital Business), y en IMD, donde es miembro externo del equipo investigador del centro de investigación VC2020.

16 Oct 2015

Emprender en la moda, y la moda de emprender

En los últimos tiempos hemos visto como el número de startups relacionadas con el mundo de la moda ha crecido de manera exponencial. No es nada extraño, ya que cada vez estamos tendiendo más a perder el miedo a comprar por Internet esas cosas que antes preferíamos tocar, oler y mirar antes de comprar (pienso en una camisa pero también en un pepino).

Sobre este tema, hace unos días se publicaba un estudio que decía que la ropa de los hombres cuesta un 30% más que la de las mujeres. Segmentado por ciudades, esto quiere decir que yo, estando en Barcelona, para cambiar mi vestuario debería invertir 840 dólares, y mi prima “sólo” 570 dólares. En Madrid, la cosa sería parecida e iría de los 850 para los hombres a los 480 para las mujeres. Esto, por si solo, es interesante. Pero por otro lado, Estudio34, una agencia de SEO, publicaba otro estudio que decía que lo que más compran los hombres son trajes y camisas mientras que lo que hacen las mujeres es buscar vestidos.

Vistos estos dos estudios…. ¿qué pasará si cruzamos sus datos? Por ejemplo, vemos que lo que más se compra no son calcetines ni camisetas: son trajes y camisas para hombres y vestidos para mujeres. Y estos elementos son caros, con lo que concuerdan con el otro dato del gasto enorme para cambiar el vestuario.

Intentando extraer lo que estos dos estudios nos dicen, para poder aplicarlo a cualquier sector, creo que hay cosas interesantes, que podríamos transformar en una especie de guía para decidir meternos en un sector nuevo con una idea tecnológica:

1. Analizar el mercado

Como hemos visto con dos estudios, podemos sacar conclusiones. No son definitivas y quizás incluso pensaremos que tienen escaso o nulo valor. Pero tener a mano estudios que han analizado el mercado por nosotros es algo muy, muy positivo para tomar la decisión de si meternos en un sector o no.

2. Analizar la competencia

Debemos conocer mejor a los competidores que a nosotros mismos. No los podemos obviar, y incluso deberíamos comprar asiduamente en ellos para ver como hacen lo que hacen. Si detectamos sus puntos débiles podremos ser mejores que ellos. Sólo hay un peligro: que nos guste tanto lo que hace un competidor, que al final decidamos no montar nada.

3. No sobreestimar una idea

Sí, tenemos claro lo que queremos hacer, pero demasiadas veces vemos que las justificaciones de que algo no funcionan son un “no lo entiendo, no me lo explico”. Y probablemente la explicación más sencilla será que no estábamos haciendo lo que el mercado pedía. La idea puede parecer buena o no… pero mejor comprobarlo antes de empezar.

4. No querer abarcar demasiado

He creado un ecommerce en el que vendo ropa para hombre, mujer y niños, disfraces, tortugas vivas, carne de tortuga y flores medicinales, todo a buen precio”. Esta frase es un clásico. No tratamos de aprender inglés, francés y ruso a la vez, así que cuando lancemos un proyecto intentemos abarcar solo un punto y hacerlo bien.

5. Testear

De nada sirve estudiar mucho si no probamos si funciona. Antes de lanzar fuerte miremos que lo que hacemos funcione, que nuestra web, “que es muy bonita visualmente”, sea de verdad no sólo bonita sino útil y fácil de usar. Probar, probar y probar nos llevará al éxito (o nos acercará a él).

6. Gastar en marketing

No nos engañemos: conocemos a las marcas porque se anuncian. Y no deberíamos creer que la gente llegará por arte de magia. El SEO, el SEM son dos “must” que no deberíamos obviar en el día a día de un negocio en Internet. Es dinero, pero toda inversión, si se hace bien, tiene un retorno asociado que la supera con creces.

Y hasta aquí. No creo que estas seis ideas salven a ningún negocio, pero quizás nos hagan repensarlo. Y con eso yo ya me doy por satisfecho. Mientras tanto, seguiré mirando estudios. Es mi deporte favorito durante las noches entre cambios de pañales.

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